Paradójicamente, en México la celebración del día de muertos, es una de las tradiciones más festivas, coloridas y hermosas, de la que debemos sentirnos orgullosos.
En memoria de nuestros seres queridos, colocamos ofrendas, con la que pretendemos demostrarles y demostrarnos a nosotros mismos, que a pesar del tiempo, el recuerdo y el vínculo afectivo permanece toda la vida. La celebración varía según la región, recursos económicos, dedicación, tiempo e ingenio que se tenga para montar la ofrenda.
En nuestro país, los lugares con mayor afluencia de visitantes, sin duda alguna, son los cementerios, que se visten, de flores, música, comida y, sobre todo, de convivencia familiar.
En esta ocasión, queremos hacer mención especial, al Panteón de Oriente en el Estado de Durango, con doscientos años de existencia, seguro hay panteones con muchos más años en su haber, sin embargo, éste al que nos referimos, es famoso por sus mausoleos, capillas y esculturas talladas en piedra.
Gracias al trabajo y al importante número de obras que el escultor Benigno Montoya Muñoz realizó en el siglo XIX en este panteón, hace cuatro años, fue reconocido como el "Museo de Arte Funerario Benigno Montoya". En este museo-panteón, se distinguen mausoleos y esculturas de cantera rosa, extraída de suelo zacatecano y en color café de Durango. Es tan variada la muestra escultórica, que lo mismo se aprecian ángeles, flores, cruces y, por supuesto, el portal de entrada al Museo.
Es tal el nivel de conservación y la belleza de las obras que ahí se encuentran, que ya es visita sugerida en los recorridos turísticos de Durango. Si usted tiene la oportunidad de ir a Durango, recuerde pasar por este sitio.
Aprovechemos estos días para visitar las diferentes exhibiciones de altares y ofrendas, que se exhiben en museos, casas de cultura, espacios al aire libre de todo el país. Inculquemos en los pequeños, el disfrute por las tradiciones mexicanas; por más que se viva en un mundo globalizado, apreciemos, respetemos y preservemos nuestras tradiciones, que, al final del día, son las que nos dan identidad, distinguiéndonos de otros pueblos.
Sería extraordinario que las actuales y próximas generaciones, conservaran el gusto por esta tradición, que no tan sólo alimenta el alma, sino que además, embellece el ambiente y encima, nos permite degustar deliciosos guisos preparados especialmente para el altar de Día de Muertos.
¡Que viva México y sus tradiciones!