53 son los recintos feriales con que cuenta nuestro país, y que juntos, suman un total de 450 mil metros cuadrados de piso de exhibición, listos para ser utilizados para alguna expo, feria, congreso o convención.
Es en la Ciudad de México donde se concentra la mayor oferta de recintos, con el 25 por ciento de participación, siendo los más importantes: World Trade Center, Centro Banamex, Expo Bancomer Santa Fé y Expo Reforma Canaco. Le siguen Guanajuato, con Poliforum León e Inforum, en Irapuato; Expo Guadalajara en Jalisco y; Monterrey, con Cintermex y Centro Convex,.
Considerar la oferta de sedes para un evento, la ubicación del recinto, así como conocer si el mismo cuenta con una administración eficiente, son detalles que un organizador no debe pasar por alto.

Pero a esta oferta de espacios, debemos considerar la que próximamente se sumará, por las ampliaciones que se están haciendo en espacios como el Centro de Convenciones Campeche XXI, Inforum, Expo Guadalajara, Cancún Center, y el World Trade Center de la Ciudad de México. Asimismo, en el mediano plazo, nuevos recintos estarán abriendo sus puertas en ciudades como Mazatlán, Puerto Vallarta, Cuernavaca, Mundo Imperial (que se inaugura con el Congreso de Amprofec) y Tampico, además de Expo Puebla, que se el proyecta como el más grande de México.
En total son 160 mil metros cuadrados los que se sumarán a los ya existentes. Esto significa un incremento del 30 por ciento en sólo dos años, señaló Javier Gámez, Presidente de la Asociación Mexicana de Recintos Feriales, AMEREF.
El espacio generador de negocios

Hay dos beneficios primordiales que generan los recintos feriales. El primero, es la derrama económica genera en la ciudad y en la región, al reunir a la oferta y la demanda de diversos sectores, en un sólo espacio. Esto propicia mejores tratos comerciales y conocimiento del mercado, repercutiendo positivamente, en la economía de un país.
El segundo beneficio, es el incremento de la actividad turística, considerando que muchos expositores y visitantes, viajan para estar presentes. La derrama se genera en restaurantes, hoteles, líneas aéreas y otros servicios que tienen que ver con proveeduría para la industria: stands, displays, edecanes, traductores, etcétera.
En algunos países de Europa y en ciudades de los Estados Unidos, los eventos de este tipo, son la actividad económica número uno. En México, la mayoría de los presupuestos de marketing se destinan a publicidad, promoción o punto de venta, cuando en zonas exitosas de Europa y Estados Unidos, el gasto número uno en marketing, es para promoción en ferias y expos, comenta Gámez.
¿Qué hacer?

Algunos actores de la industria coinciden en que en México, aún no ve las expos como una industria desarrollada, pues no hay la cultura ni se conocen los beneficios de participar en ellas. Al respecto Iván Martínez, Gerente de Mercadotecnia e Inteligencia Comercial del World Trade Center de la Ciudad de México, comenta: "Nuestra labor como recintos, es hacer entender y crear cultura para el organizador, de profesionalización, sobre las ventajas que tiene una expo, un congreso o una convención"
Es debido a la falta de profesionalización, que no se ha generado una economía redituable en mejores recintos. "No se trata de tener buenos recintos para tener buenas ferias, sino que, entre mejores ferias mejores recintos", aclara Gámez.
Lo que un organizador toma en cuenta para la selección del recinto, es la ubicación, el tamaño, la funcionalidad y el servicio que presta el personal administrativo.
La ciudad influye mucho para tomar la decisión de convertirse en sede, como comenta Javier García, Gerente Comercial de la Expo Nacional Ferretera: "se ha pensado en la posibilidad de moverla a la Ciudad de México, sin embargo, la mala reputación del lugar, como el tráfico y la inseguridad, no nos dejan decidir" Esto evidencia que los gobiernos federales y locales, también son partícipes en estas decisiones.
Otra de las problemáticas es la administración del recinto, por parte de algún grupo que no sabe potenciarlo a su máximo nivel, situación que atrasa el desarrollo de los recintos feriales. Según Gámez esta situación se repite en México y en el mundo. Al respecto, Iván Martínez coincide: "algunos organizadores dicen ser profesionales pero, no lo son, aun no hay una profesionalización óptima en México"
En cuanto a la distribución y oferta de recintos en el país, Javier García agrega: "creo que sí son suficientes pero no están bien distribuidos, muchos se concentran en la parte centro del país, y nos olvidamos del sureste o del norte, donde hay mercados muy interesantes"
Apoyos de AMEREF

La AMEREF intenta convertirse en un aliado para comités organizadores de expos y así incrementar la actividad ferial en general, no únicamente en el recinto.
Para ello, la asociación cuenta con dos proyectos para elevar el nivel de ocupación: El primero llamado Las expos funcionan, tiene la intención de propiciar, que tanto el consumidor final como el comprador profesional que participan en una expo, tengan mejores beneficios y condiciones de compra.
El segundo proyecto, Modelo exportador, intenta atraer congresos internacionales al país, ya que, como comenta Gámez "se cree que un congreso es internacional por tener participantes de otras partes del mundo, cuando sólo lo es, si itinera de país a país cada año". Esto a través de concursos que permitirán contender por las sedes, donde participan las Oficinas de Convenciones y Visitantes de cada región.
Cierto es que se amplia la cantidad de metros cuadrados en México en un 30 por ciento, sin embargo, ¿será eficiente la manera en que los propios recintos se están promoviendo para atraer a más y mejores organizadores?
Es necesario atraer congresos internacionales y no solamente depender del mercado local, esto va de la mano con crecer el piso de exhibición. De nada serviría aumentar el número de metros cuadrados en los recintos, si no traemos eventos al país, comenta Gámez.
Competitividad y visión a largo plazo

Es muy importante que los destinos turísticos, los organizadores profesionales y los recintos, le den el soporte y alienten al nuevo organizador para la realización de su evento. El presidente de la AMEREF recomienda dos puntos: competitividad y visión de largo plazo.
"De nada sirve la competitividad cuando se trata de quitarle el evento a otro destino que ya lo tiene", expresa Gámez, competir es tratar de buscar que la actividad y el país crezcan.
Por desgracia pasan hasta 3 años para que un recinto se consolide. Un recinto se debe promover 3 o 4 años antes de que comience a trabajar, eso es visión a largo plazo.